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La batalla judicial ganada por ‘Cava de Requena’ frente a la DO Cava sacude los cimientos del sector

La Comunidad Valenciana ha asestado un golpe a la DO Cava que ha sacudido los cimientos de la institución. La reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que avala, en contra de la postura del organismo regulador, el uso de la expresión ‘Cava de Requena’ para identificar el espumoso etiquetado en las bodegas de ese municipio valenciano, ha provocado que el Ministerio de Agricultura, que hasta ahora secundaba la tesis oficial, acabe por acatar la decisión judicial y se retire del campo de batalla. 

No obstante, la ‘guerra del cava’ que libran en los juzgados la Asociación de Elaboradores de Cava de Requena y la Generalitat Valenciana, por un lado, y la DO Cava, por otro, no ha concluido todavía, ya que el pleno del Consejo Regulador, presidido por Javier Pagès, acordó recientemente recurrir el fallo del alto tribunal madrileño para intentar hacer valer sus argumentos. A su juicio, existe un riesgo de confusión para el consumidor en el uso de ‘Cava de Requena’  respecto a los vinos Denominación de Origen Utiel-Requena.

De cualquier modo, a la espera de conocer la resolución del litigio, el escenario actual ya plantea una incógnita que afecta de lleno al centro de gravedad del imperio de las burbujas surgido a mediados del siglo XIX en la comarca catalana del Penedés, cuando la irrupción de la filoxera empujó a algunos viticultores a sustituir las variedades tintas por una trilogía de uvas blancas (macabeo, xarel•lo y parellada) que constituyó la base del futuro vino espumoso.

La cuestión es evidente. ¿Van a reclamar, en un futuro, los elaboradores de cava de Extremadura, Aragón, La Rioja, País Vasco y Navarra lo mismo que han logrado sus homólogos valencianos o van a mantener la terminología actualmente establecida? Los bodegueros de Requena han abierto unas posibilidades insospechadas hasta hace poco, ya que, de triunfar sus reivindicaciones, significaría que el producto, una vez realizados los trámites oportunos, podría comercializarse legalmente como Cava de Cataluña, Cava de Extremadura, Cava de Aragón, Cava de La Rioja, Cava del País Vasco y Cava de Navarra o, alternativamente, acompañando el término cava de cualquiera de las toponimias locales, como ocurre con Requena.

Hay que tener muy en cuenta que pese a que el territorio del cava comprende cuatro zonas de producción distribuidas por siete comunidades autónomas españolas, la palabra ‘cava’ se ha asociado tradicionalmente a Cataluña, la región que, además de ser la cuna del producto desde hace más de 150 años, concentra la gran mayoría de su producción.

El uso del término cava desde 1959

La legislación sobre el espumoso comenzó a aplicarse en 1959, aproximadamente un siglo después del inicio de aquella gran epopeya protagonizada por un grupo de payeses en el corazón del Penedés. Fue entonces, hace más de 60 años, cuando la palabra ‘cava’ apareció por primera vez en un documento oficial, que se convirtió en la primera legislación española de este tipo de vino. Más tarde, en 1986, se constituyó la DO Cava que delimitó las cuatro zonas de producción que aún refleja el reglamento vigente: Comtats de Barcelona, Valle de Ebro, Viñedos de Almendralejo y Zona de Levante. A su vez, en el año 2020, con el fin de hacer frente a las escisiones internas y a las críticas crecientes que cuestionaban los bajos precios del producto en el mercado y la consecuente pérdida de imagen y prestigio, el  Consejo Regulador decidió aprobar siete subzonas (cinco en Comtats de Barcelona y dos en Valle del Ebro), una decisión que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ratificó en 2021.

Javier Pagès, presidente de la DO Cava. Fotografía: DO Cava

Las decisiones se toman en Cataluña

En todo este largo proceso, las decisiones siempre se han tomado en Cataluña, la gran región productora que cuenta, al mismo tiempo, con las bodegas más representativas, lo que explica que en el imaginario colectivo se haya percibido, muy mayoritariamente, como un producto exclusivamente catalán. En general, los productores de otras regiones eran conocidos dentro de sus límites geográficos pero no por el gran público. El cava se ha transmitido desde un principio como algo único e indivisible y, desde entonces, se ha asociado, en gran medida, con la región que lo popularizó.

El establecimiento legal de cuatro zonas productoras en 1986 supuso el reconocimiento de una realidad histórica incuestionable, es decir, la constatación de que otras muchas zonas españolas elaboraban cava de modo tradicional. Pero ese reconocimiento no modificó, de ningún modo, el hecho de que el control absoluto de la DO Cava se ejerciera siempre desde Vilafranca del Penedès sin participación ninguna del resto de España. Se consolidó un sistema cerrado, endogámico y sin aparentes fisuras.

No obstante, en las elecciones celebradas el 6 de julio de 2022 ocurrió algo inédito que hizo saltar las alarmas. Los viticultores de Requena y Almendralejo formalizaron una candidatura conjunta, impulsada por Fernando Medina (Valencia) y Juan Antonio Álvarez (Extremadura), y consiguieron, por primer vez en 36 años, gracias a la alta participación registrada, introducir un representante en el órgano de gobierno del Cava que, hasta entonces, había estado formado exclusivamente por viticultores y elaboradores establecidos en Cataluña. Fue el fin del monopolio.

Paisaje de viñedos. Fotografía: DO Cava

Las tensiones territoriales

Desde la creación del Consejo Regulador, las tensiones territoriales han ido aflorando, sobre todo, a cuenta de los derechos de plantación y de las limitaciones de producción establecidas, ya que donde Requena y Almendralejo veían una oportunidad de crecimiento, el Consejo Regulador percibía un riesgo que podía perjudicar el histórico statu quo.

A pesar de ello, factores como la venta por internet, el aumento de la exportación, la comercialización en grandes superficies y las campañas de boicot por razones políticas contribuyeron a cambiar la percepción y a aumentar exponencialmente las posibilidades comerciales de algunos elaboradores de cava de fuera de Cataluña.

Al mismo tiempo, otros bodegueros, sin vinculación alguna con la DO Cava, empezaron a elaborar espumosos en muchas regiones de España con el mismo método champanoise (entre ellos, los ya reconocidos Cueva, marca de calidad diferenciada creada en Villanueva de Alcardete, Toledo). De ese modo, los nuevos competidores nacionales se sumaron a una partida global, en la que participan poderosos contendientes (champagne francés, prosseco italiano, espumante portugués, sekt alemán, entre otros…).

La irrupción del capital extranjero y la escisión

En este contexto, hay que recordar las tres grandes sacudidas que ha vivido el sector del cava en los últimos cinco años. En 2018, se registraron dos auténticos terremotos que provocaron que los dos buques insignias del cava catalán acabaran en manos de capital extranjero. En marzo, la bodega alemana Henkell & Co. Sektkellerei tomó el control de la histórica Freixenet, lo que significó que las grandes decisiones se trasladaron desde Sant Sadurní d’Noia a Wiesbaden (Hesse). En octubre de ese mismo año, la operación se repitió aunque con distintos protagonistas. Carlyle Group, un fondo de inversión y gestión de activos alternativos, con sede en Washington (Estados Unidos), adquirió el grupo Codorníu Raventós, la empresa más antigua de España, fundada en 1551.

Inmediatamente después, en 2019, llegó la escisión interna. Después de un período de maduración y tramitación, las bodegas Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca y Torelló se escindieron de la DO Cava y crearon Corpinnat, una marca colectiva de la Unión Europea nacida con la voluntad de acceder a la champions league del espumoso y distinguir los grandes vinos elaborados en el corazón del Penedès, a partir de uva 100% ecológica recolectada a mano y vinificada íntegramente en la propiedad.

Actualmente, la guerra del cava continúa librándose en altas instancias judiciales, un escenario en el que los elaboradores de Requena han ganado una batalla inesperada frente al Consejo Regulador y el Ministerio de Agricultura. El éxito de Requena lo es también de Almendralejo dada la alianza existente entre ambas partes y reúne los ingredientes necesarios para acelerar un cambio de reglas en el tablero del cava español. En todo caso, si nadie lo remedia, la última palabra la tendrán los tribunales.

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