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El cuscús sí se incluye en la nueva ‘pirámide de la dieta mediterránea’

Cuscús, sí; vino, no. La nueva “pirámide de la dieta mediterránea” presentada a bombo y platillo por la Fundación Dieta Mediterránea (FDM) y el Ministerio de Medio Ambiente, Desarrollo Rural y Marino (MARM) sigue arrojando nuevos interrogantes sobre sus criterios de realización. Una cuestión es innegable. Mientras el vino ha sido expresamente excluido de la misma, el cuscús, un plato de sémola de trigo típico de El Magreb, aparece recomendado en la pirámide. ¿Será éste el “ajuste” al que se refería públicamente el presidente de la FDM, Luis Serra, hace unos días?

A mediados del mes de octubre, el doctor Serra explicó las razones que han llevado a eliminar al vino de la “pirámide de la dieta mediterránea”, uno de los símbolos más representativos de la cultura occidental de los últimos 2.000 años, cuyos efectos saludables defiende la propia Fundación que preside. «Se trata de buscar un consenso mundial y en muchos países está prohibido el consumo de alcohol», explicó. «Es una concepción digamos mundial, internacional”, declaró, “por tanto, tenemos que hablar de países donde el consumo de bebidas alcohólicas fermentadas es habitual, y en otros donde está prohibido por la religión; por tanto, es un tema que se debe tratar con una cierta cautela». Según su opinión, un año después de que la dieta mediterránea fuera declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, la “pirámide” alimenticia necesitaba “un ajuste según los usos”, refiriéndose, a los nuevos usos sociales y a las costumbres y prohibiciones de los países musulmanes que condenan su consumo por razones religiosas.

REVISTA ENÓLOGOS – PIRÁMIDE DE LA DIETA MEDITERRÁNEA - CUSCÚS - VINO - FUNDACIÓN DIETA MEDITERRÁNEA
El vino, como se comprueba en la imagen, ha sido expulsado de la ‘pirámide de la dieta mediterránea’, y situado expresamente al margen de la misma. En el tercer escalón inferior de la pirámide, dentro de las comidas principales, se puede leer cuscús. Fotografía: Fundación Dieta Mediterránea.

La composición de la pirámide

La página web oficial de la Fundación Dieta Mediterránea http://fdmed.org/ destaca en su parte superior, en grandes caracteres, la presentación de la nueva “pirámide de la dieta mediterránea” e, incluso, ofrece la posibilidad de descargarse un archivo con su imagen, lo cual permite comprobar, con todo lujo de detalles, cuáles son los alimentos que la integran y cuál es la importancia de cada uno de ellos en su remozada versión. Pues bien, en este nuevo diseño el vino se ha situado fuera de la “pirámide” expresamente. Y no será porque no haya espacio. Nada menos que ocho niveles conviven en la flamante composición alimenticia.

Como se puede observar en la imagen superior, en la base de la “pirámide” de esta “guía para la población adulta” se incluyen conceptos básicos vinculados a una vida saludable (actividad física diaria, descanso adecuado, convivencia), junto a productos tradicionales respetuosos con el medioambiente. En el siguiente escalón, se mencionan el agua y las infusiones de hierbas. A continuación, se sitúan las frutas, verduras, el aceite de oliva, el pan, la pasta, el arroz, el cuscús, y otros cereales, preferiblemente integrales, que deben incluirse, según se especifica, en “cada comida principal”. Después, en un nivel de ingesta diaria, aparecen los frutos secos, semillas y aceitunas, junto a las hierbas, especias, ajos, cebollas, y también, aunque en menor medida, los derivados lácteos, especialmente los bajos en grasa. Y, finalmente, con una periodicidad semanal se establecen tres escalones diferenciados. El primero dedicado a la carne blanca, el pescado, el marisco, los huevos y las legumbres; el segundo referido a las patatas, la carne roja y la carne procesada; y el último, reservado a los dulces. Pese a este amplísimo muestrario de productos alimenticios, al que se han añadido también algunos sencillos hábitos saludables, del vino no hay ni rastro dentro de la “pirámide”. Y ello pese a que, en términos generales, los médicos recomiendan el consumo diario de vino, siempre que se haga con moderación y preferiblemente durante las comidas (esto es, siempre que se beban entre una y dos copas diarias, dependiendo de la edad, constitución corporal y particularidades, si las hubiera, de cada persona).

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El vino ha sido expresamente excluido de la ‘pirámide de la dieta mediterránea’ (Fotografía: Pixabay)

El secreto de la pirámide

Pero si bien la nueva “pirámide de la dieta mediterránea” elimina expresamente el vino de sus elementos integrantes, se cuida muy mucho, para salvar las apariencias, de colocarlo en el margen exterior de la misma, con el fin de evitar dar la sensación de que elimina de un plumazo la bebida fermentada más representativa de la cultura mediterránea desde hace más de 2.000 años. El objetivo es evitar herir la sensibilidad de los países musulmanes pero, al mismo tiempo, “salvar la cara de puertas adentro”. Para ello, se añade (fuera de la “pirámide”) una pequeña silueta de una copa de vino, acompañada de una leyenda que dice: “vino con moderación y respetando las costumbres”. De ese modo, los redactores de la nueva “pirámide” parecen haber conseguido la cuadratura del círculo, el secreto mejor guardado: que el vino esté fuera de la “pirámide”, pero parezca que sigue dentro. ¿Será a eso a lo que se refiere el presidente de la FDM, Luis Serra, cuando dice que este tema “hay que tratarlo con cierta cautela”?

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