martes, febrero 27, 2024
4.7 C
Madrid

DIRECTOR:
Pablo Díaz-Pintado.

InicioReportajesCepas manchegas en el salvaje Oeste… que nunca existió

Cepas manchegas en el salvaje Oeste… que nunca existió

El doctor ingeniero de Montes, profesor de Botánica Forestal, Micología y Conservación de Flora amenazada de la Universidad de Valladolid, Juan Andrés Oria de Rueda de Salgueiro, sostiene que los primeros viñedos que se cultivaron en Estados Unidos, en el Vinrreinato de Nueva España, procedían de pies de cepa de viñas de origen manchego.

“Los primeros viñedos en los hoy EEUU”, explica, “se cultivaron en el Virreinato de Nueva España hacia 1600. Los frailes capuchinos españoles misioneros de los indios Piro, (Senecú y Socorro, Nuevo Méjico) Fray Antonio de Arteaga y García de Zúñiga, trajeron barbados de viñas de origen manchego”.

Esta es una de las conclusiones más relevantes que incluye en su cuenta de twitter @JuanAndrsOria, en la que también explica que “los ardientes veranos novohispanos e inviernos fríos, aconsejaban esa procedencia, que al cabo de los siglos ha dado lugar a variedades locales”. “Los franciscanos”, añade, “también trajeron bellotas y plantaron alcornoques (hoy gigantescos) para tener corchos”.

Imagen: @JuanAndrsOria

El profesor e investigador Oria de Rueda, que fue Premio Castilla y León de Protección del Medio Ambiente en la edición de 2014, hace referencia, igualmente, a la herencia española que aún atesoran los descendientes de aquellos nativos americanos. “Ni que decir que en estos viñedos novohispanos”, comenta en su ‘hilo’ de twitter, “solo se oye parlar en roman paladino y los que cosechan las uvas son de raza autóctona y de apellido Álvarez, Aguirre, Mendoza, Rodríguez, Larrea, López y Pérez (salvo el terrateniente de la finca, de apellido Steinberg, Schwartz…)”.

Respeto por las lenguas autóctonas y fundación universitaria

El profesor de la Universidad de Valladolid en el Departamento de Ciencias Agroforestales recuerda, en este sentido, el respeto por las lenguas autóctonas que España demostró durante la colonización de América. “Poco después de descubrirse América”, señala, “se promovió el conocimiento de las lenguas aborígenes. Manuales de aprendizaje rápido de nahuatl tras el Descubrimiento (imprentas): El burgalés Fray Andrés de Olmos terminó el primer manual y gramática de nahuatl en 1531 seguido de otras obras”

“Os imagináis”, se pregunta irónicamente, “a los gringos Drake el pirata, o al general Custer, a Lincoln o a Washington… imprimiendo manuales de gramática y literatura en lengua aborigen australiana, sioux, comanche, irlandesa, etc? Ni de broma. Los españoles, en cambio, sí que lo hicieron con los idiomas indígenas”.

Pero además del respeto por las lenguas indígenas, el Imperio español fundó la primera universidad en Nueva España (Universitas Mexicana). “En Ciudad de México”, escribe, “se creó en 1551 y admitió indígenas!! Y con la emblemática águila ‘cuauhtli’, la serpiente ‘akoatl’ y el nopal ‘nopalli’ aborígenes. Los anglos no habrían tolerado eso ni hartos a tequila y mezcal”.

Claustro de la primera sede de la Real y Pontificia Universidad de México. El 25 de enero de 1553, el virrey Luis de Velasco ejecutó la Real Cédula otorgada por Felipe II, en nombre de Carlos V, para la apertura de la Real y Pontificia Universidad de México, originalmente llamada Real Universidad de México.

Contra la ‘leyenda negra’

Como ha publicado el periodista Jorge Vilches en La Razón, cuando en 1636 se fundó la primera institución universitaria en Norteamérica (la Universidad de Harvard en la colonia inglesa de Massachusetts) ya existían un total de 10 universidades en la América española. Frente al enorme esfuerzo que España desplegó para fomentar la cultura y el conocimiento universitario, cabe recordar que Portugal jamás fundó ninguna universidad en Brasil y tampoco lo hicieron Francia y Holanda. «La gran diferencia entre el modelo colonial español y el resto», mantiene Vilches, «es que nuestro país tuvo una idea de sistema educativo completo y europeo para los nativos, los criollos y los españoles que habitaban esas tierras». «Ese modelo», subraya, «se basó en el establecido por Alfonso X el Sabio, quien inició el derecho universitario español en una de las Siete Partidas estableciendo distintos niveles de estudios. Así aparecieron Universidades Generales, Oficiales o Mayores, y particulares, privadas o menores. Las universidades fundadas en América siguieron el modelo de las españolas bajo el patronato real y las órdenes religiosas, como las de Salamanca (1218), Valladolid (1241) y Alcalá de Henares (1499)».

Los españoles descubriendo Colorado en 1540. Obra del pintor Augusto Ferrer-Dalmau

Dentro de esta realidad, que desmonta la ‘leyenda negra’ creada por algunas potencias europeas que aspiraban a desplazar a España como primera potencia mundial, el investigador y estudioso Oria de Rueda abunda en que la introducción de la viticultura por la Corona española en el territorio de Nueva España, virreinato establecido entre los siglos XVI y XIX que llegó a integrar amplios territorios de América del Norte (EEUU y Canadá), América Central, Suramérica, Asia y Oceanía, no fue una contribución excepcional sino la práctica habitual dentro de una estrategia dirigida a fomentar el desarrollo agropecuario, socioeconómico y cultural de las tierras conquistadas y la integración de los habitantes nativos en esa nueva dinámica imperial.

Ovejas, cabras y mastines españoles

“Cuando llegan los primeros anglos al Virreinato de Nueva España”, continúa, “se sorprenden de que los comanches y navajos tengan ovejas y cabras hispanas con sus mastines para defender sus rebaños del jaguar y el puma pero, sobre todo, que jugaban con gran jolgorio a la baraja española”.

El arraigo de aquella cultura de cooperación y colaboración con las tribus locales se ha traducido, con el paso de los siglos, en que algunas especies que ya no existen en la península ibérica aún subsisten en aquellos territorios. “Ciertas razas extinguidas en la Península”, sostiene, “de ganado autóctono asturleonés, extremeño, vasco, etc, de cabras, gallinas…se mantienen en lugares remotos del Virreinato de Nueva España. Y unos impresionantes apaches de pelo largo emocionados al hablar con uno «de la Madre Patria».

Fotografía: @JuanAndrsOria

Los caballos indios proceden de Castilla y el Oeste americano no era “salvaje”

Asimismo, hace hincapié en que “diversas plantas de cultivo, como el trigo, guisante, habas, melocotones, etc o los hispanos caballos mesteños o mestangos (mustang que dicen los anglos), con los que los comanches, pueblo…hacían la trashumancia, hasta que los anglos los expulsaron a zonas impropias”.

En este sentido, destaca que “los bravos mesteños (caballos mesteños), quintaesencia de la cultura india, proceden realmente de los que montaban los pastores trashumantes de la Mesta en el Reino de Nueva España”. “De ahí viene la palabra «mustang» referente a esta raza equina de origen español”.

Sin abandonar el contexto de los pueblos indígenas y tribales, Oria de Rueda aporta documentación histórica que certifica y ampara a los guerreros comanches como capitanes del Reino de España. “Sobrecogen, además”, sostiene, “por la consideración oficial de los nombres indígenas y de la lengua uto azteca, algo absolutamente impensable en los anglosajones que vinieron a expulsarlos”.

Del mismo modo, niega el carácter “salvaje” con el que la cultura popular anglosajona se ha referido, tradicionalmente, a las inmensas tierras del Oeste americano. “Otra terrible mentira”, concluye, “contada por los anglosajones: el oeste de los actuales EEUU no era salvaje. Más bien eran tribus católicas, muchas hablaban español como ‘lingua franca’. Para justificar su exterminio Hollywood ha tratado de imponernos que merecían morir por ser subhumanos”.

Últimas entradas