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Miriam Rascón Estébanez, en la cima de Castillo de Aresan

Sus primeros recuerdos del mundo del vino proceden de su infancia. Del negocio de hostelería de su familia paterna que, cuando ella vino al mundo, regentaba varios restaurantes en su Segovia natal. Pero no fue hasta su paso por la Asociación Cultural La Carrasca, de la Universidad Politécnica de Madrid, cuando Miriam Rascón Estébanez (Segovia 1981) sintió el impulso definitivo para enfocar su futuro profesional hacía la enología. En esta decisión tuvieron mucho que ver los profesores que impartían asignaturas relacionadas con el vino, especialmente, Manuel Losada, que fue quien la introdujo en el mundo de la cata.

Ingeniera técnico industrial con especialidad en Industrias Agroalimentaria por la Politécnica de Madrid y licenciada en Enología en la Universidad de Valladolid, Miriam Rascón inició su actividad profesional en Bodegas Fontana, de Fuente de Pedro Naharro (Cuenca), tras haber realizado una vendimia en Herrero Bodegas, una firma de Rueda donde trabajó con la variedad verdejo y aprendió a manejar los vinos blancos. En la bodega conquense de la familia Cantarero trabajó ya con muchas variedades de uva y elaboró una gran diversidad de vinos tintos y blancos ayudando al enólogo titular, Tomás Buendía, al que agradece profundamente lo mucho que aprendió en aquel periodo inicial de su carrera. Estuvo algo menos de un año al frente del equipo de barricas.

Momento óptimo de maduración

En Fontana, Miriam Rascón, vio cómo se elegía cuidadosamente el momento óptimo de maduración para vendimiar y obtener, de esta forma, vinos de mucha calidad. “Aquí comprendí’, recuerda, “la importancia del viñedo a la hora de obtener grandes vinos, separando por terruños y por tiempos de maduración”.

Posteriormente, pasó por denominaciones de origen bien distintas como Somontano y Toro. En la segunda trabajó en la mítica Bodegas Fariñas, donde realizó labores de todo tipo, desde su cometido propio de enóloga, elaborando vinos con la variedad autóctona, tinta de Toro, hasta funciones relacionadas con el enoturismo.

A su actual puesto de directora técnica de Bodegas Castillo de Aresan llegó en octubre de 2023, recién terminada la vendimia de aquel año. Hasta alcanzar el puesto que ahora ocupa, Miriam Rascón ha sido la mano derecha de la, hasta entonces, enóloga, Irene Martínez, que dejó su cargo a principios de 2025. Con anterioridad ,había trabajado en otras dos bodegas de La Mancha, Finca El Palacio, elaborador de graneles varietales de calidad, y Vinos y Bodegas, un gran grupo dedicado a mostos y vinos.

La cima del prestigio

La enóloga segoviana sitúa a los vinos que elabora en Aresan en lo más alto de la cima del prestigio. Dependiendo de cada tipo de suelo, la responsable de la elaboración destina los vinos a las distintas gamas que produce la bodega. Algunos se destinan a la gama de varietales puros con algo de crianza en madera, otros a la gama ‘terruño’, envejecidos en barrica durante los tiempos que marca la DO y otros a la gama de coupages.

En la primera gama, la de varietales puros, Castillo de Aresan elabora vinos de verdejo, chardonnay, sauvignon blanc, syrah, tempranillo y cabernet sauvignon. Los vinos de terruño’ son un crianza de 12 meses y un reserva de 24 así como el Terruño Chardonnay fermentado con 8 meses de barrica. La línea de coupages está compuesta por un rosado, el Rosé de Aresan Cabernet Sauvingon y Garnacha y el blanco La Mar de Aresan Verdejo y Sauvignon Blanc.

Miriam Rascón no quiere pasar por alto un vino fuera de toda gama, del que elaboran unas 15.000 botellas, que procede de uvas de cabernet-sauvignon, y que ha sido envejecido durante unos 9 meses en barricas de bourbon. Se trata del Castillo de Aresan Cabernet Sauvingon Bourbon.

La enóloga considera que los vinos de Castillo de Aresan, bodega perteneciente al grupo francés “Les Grands Chais de France”, líder del sector en Europa, son “de muy alta calidad y a un precio muy asequible”. “Cuidamos mucho”, añade, “la elaboración, la vendimia y la madurez de la uva. Tenemos un tiempo los mostos en estabulación, manteniéndolos a la temperatura más baja posible (entre 0 y 4 grados) durante las dos primeras semanas y realizando diariamente un removido de los depósitos para darle una estructura mayor y así obtener un mayor untuosidad y complejidad en los vinos”.

Actualmente, la bodega cuenta con 176 hectáreas de viñedo en propiedad y elabora unas 200.000 botellas anuales de las tres gamas. Además, destinan a la exportación un 1.800.000 botellas de otros vinos, fundamentalmente, con destino a Alemania, China y Camerún.

Para contactar

Castillo Aresan Bodega – Villarrobledo (Albacete)

www.castillodearesan.com

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