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Agricultores portugueses bloquean las carreteras de todo el país en defensa de una vida digna

Una vida digna. Tres palabras que resumen el anhelo de los agricultores portugueses que, hoy jueves, de manera espontánea y cansados del encarecimiento de los costes de producción, el estrechamiento de sus márgenes de beneficio, la “dictadura de la gran distribución”, la sequía y la asfixiante burocracia europea, han decidido emprender una marcha lenta, desde las 6:30 horas de la mañana, bloqueando carreteras de norte a sur del país al volante de sus tractores.

Arde el campo en toda Europa mientras Bruselas, baluarte de la nueva religión climática y la sostenibilidad, ultima nuevos acuerdos agrícolas con países de los cinco continentes que, en opinión de los manifestantes, incumplen las normativas que se exigen a los propios agricultores y ganaderos comunitarios. Este hecho, unido a que los productos importados tienen, habitualmente, precios más bajos, explicaría la deriva que está llevando a muchas explotaciones a la ruina. Tal vez, lo más indignante, desde ese punto de vista, sea que, precisamente, las autoridades que deberían velar por sus intereses son las que están arrastrándolos al cierre o a la precariedad.

PARLAMENTO EUROPEO- PIXABAY - REVISTA ENÓLOGOS - AGRICULTORES PORTUGUESES - PROTESTA
Sede del Parlamento Europeo. Fotografía: Erich Westendarp (Pixabay)

Tractorada convocada en Bruselas

Hoy jueves, a primera hora, más de un millar de tractores procedentes de distintos puntos del Continente, han ocupado los alrededores del Parlamento Europeo, coincidiendo con la celebración de la primera cumbre de 2024.

El sector agropecuario pide, entre otras cuestiones, el cese de los acuerdos de libre comercio con países terceros (países de fuera de la UE) para acabar con la “competencia desleal” y reducir la burocracia que convierte su día a día en un verdadero campo de minas. «Esta no es la Europa que queremos», rezaba una de las pancartas que portaban los manifestantes que han participado en la gran tractorada convocada por la Coordinadora Europea Vía Campesina (ECVC).


MANNEKEN PIS - UNIÓN EUROPEA - PIXABAY - BRUSELAS - REVISTA ENÓLOGOS - AGRICULTORES PORTUGUESES - PROTESTA
Manneken pis (Bruselas). Fotografía: Nuno Lopes (Pixabay)

La mecha de la protesta surgida en Francia la pasada semana, que ha tomado a los camioneros españoles como ‘rehenes’ en los pasos fronterizos y las carreteras, se ha extendido por Alemania, Bélgica, Italia, Rumania, Polonia y Portugal, a la espera de que, en los próximos días, se sigan sumando países, entre ellos, España, donde las tres principales organizaciones empresariales del sector (COAG, UPA y Asaja) han anunciado movilizaciones de protesta.

La reacción portuguesa

Pero, hoy, los agricultores portugueses han dado un paso adelante y han decidido pasar de las palabras a los hechos, sin más demoras. La Guarda Nacional Republicana (GNR) ha informado de que, desde primera hora de la mañana, se han producido cortes y bloqueos en un gran número de carreteras lusas, con especial incidencia en Portalegre, en la frontera de Caia sentido Portugal-España, donde se han contabilizado alrededor de 200 tractores, así como en Guarda, Elvas, Santarém, Beja …

“Nosotros”, se quejaba un agricultor portugués en declaraciones a la radio pública Antena 1 de la RTP, “tenemos que soportar unos costes de producción, respetando unas determinadas exigencias medioambientales y, luego, vemos cómo entran productos que vienen de fuera y no respetan esas mismas exigencias”.

“Estaremos aquí todo el tiempo que sea necesario”, aseguraba en la misma emisora António Lino, otro manifestante concentrado en la autovía A6, “este no puede ser un sector que no te permita vivir, pero lo cierto es que no salen las cuentas”. “Estamos aquí convocados por los agricultores”, añadía, “sin ayuda de las asociaciones y las confederaciones, es importante referir esto porque es algo que demuestra que estamos vivos y que necesitamos que nos traten con decencia”. “Estamos maltratados por el Gobierno”, concluía, “la genta come tres veces al día y quienes ponemos la comida en la mesa somos nosotros”.

Paradoja y problema de fondo

Las protestas en Portugal se han extendido tan solo un día después de que la ministra de Agricultura y de Alimentación, Maria do Céu Antunes, anunciara un paquete de ayudas de 440 millones de euros, destinado a mitigar el impacto provocado por la sequía y a reforzar el plan estratégico de la Política Agrícola Común (PAC).

Más allá de que los agricultores portugueses movilizados ya no se creen las promesas de la ministra, la aparente paradoja refleja, en realidad, el problema de fondo que subyace detrás de las movilizaciones. Y éste no es otro que la certeza de que la Comisión Europea prefiere conceder ayudas de subsistencia, para acallar las críticas, antes que renunciar a continuar firmando acuerdos de libre comercio con países de todo el mundo que inundan el mercado europeo con productos a bajo precio.

Los hechos demuestran que la UE, por interés político, ideológico o económico, ha elegido desmantelar su sector agropecuario, acallando las protestas de los afectados por medio de subvenciones, a cambio de tener las manos libres para importar los productos que necesita de países terceros, con los que mantiene acuerdos políticos y/o comerciales. Este es, en la práctica, el esquema que, en mayor o menor medida, se viene repitiendo desde hace décadas, en los sectores minero, energético, tecnológico, automovilístico…

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El sector agropecuario europeo no quiere ser un parque temático y se resiste a desaparecer. Fotografía: Albrecht Fietz (Pixabay)

El campo se resiste a desaparecer

Pero el campo se resiste a desaparecer. Los agricultores portugueses, como los del resto de Europa, reclaman “una vida digna”. Y hoy, en Bruselas, frente al Parlamento donde se reúnen quienes legislan y deciden el futuro de 450 millones de personas, ondeaba una pancarta que resume una ira creciente que no acepta pagar la factura de la globalización ni convertir el Viejo Continente en un parque temático. «Esta no es la Europa que queremos»…

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