La IV Feria de la UVA de Fuentenebro (Burgos), que tuvo lugar el pasado día 11 de julio, se convirtió en una muestra de celebración del vino y la vida rural así como en una manifestación de apoyo expreso al sector vitivinícola “en uno de los momentos más inciertos” para los viticultores de la Ribera del Duero, según han informado fuentes de la organización.
La cita, impulsada por la Asociación de Amigos del Alforjillas, con la colaboración del Ayuntamiento de Fuentenebro y de la Agrupación A950 Viñedos de Altura, convirtió al municipio castellanoleonés en un punto de encuentro para viticultores, bodegas y amantes del vino. La asociación fue creada para fomentar el desarrollo rural y la promoción cultural de la comarca burgalesa de Fuentenebro en homenaje a los valores de Ángel Herranz “Alforjillas”.
La reciente edición de la Feria de la UVA, explican las mismas fuentes, “ha llegado en un momento especialmente delicado para el sector. La situación del mercado de la uva y las dificultades que atraviesan muchos viticultores de la Ribera del Duero fueron analizadas hace apenas unas semanas, el pasado 28 de mayo, en el Foro Profesional ‘El Mercado de la Uva’, celebrado también en Fuentenebro y que reunió a expertos, bodegas y productores de toda la denominación”. Precisamente por ello, la IV Feria de la UVA ha adquirido un significado especial como reconocimiento al trabajo de quienes mantienen vivo el viñedo, la economía y la cultura del vino en los pueblos de la comarca.
Una afluencia de 500 personas en un pueblo de 137 habitantes
De acuerdo al informe preliminar realizado tras la conclusión del evento, la Feria de la UVA ha vuelto a reunir en su cuarta edición a alrededor de 500 personas, entre vecinos, viticultores, aficionados al vino, profesionales del sector y representantes institucionales. La afluencia demuestra el éxito de la convocatoria, considerando que la localidad de Fuentenebro cuenta con una población de tan solo 137 habitantes. El municipio, perteneciente, en términos vitivinícolas, a la Denominación de Origen Ribera del Duero, está situado a 840 metros de altitud sobre el nivel del mar, al sur de la provincia de Burgos, a unos 100 km de la capital y a 20 km de Aranda de Duero, justo en el límite con la provincia de Segovia y a escasa distancia, también, de las de Valladolid y Soria.
Su término municipal tiene un área de 38,92 km² y está presidido por el pico de Peñacuerno (1377 metros), el punto más meridional de la provincia, entre Aldeanueva de la Serrezuela y Pradales. La localidad está bien comunicada, ya que se beneficia de la cercanía de la autovía del Norte (A-1) de Madrid a Irún.
En cuanto al desarrollo de la jornada, “se sirvieron», indican, «aproximadamente 1.500 copas de vino de 12 bodegas y entidades vitivinícolas, además del vino de cubete elaborado con uvas de Fuentenebro y presentado con una etiqueta creada especialmente para la Feria. También se ofrecieron alrededor de 350 consumiciones de cerveza artesana Mica y se repartieron más de 200 raciones de paella y bocadillos elaborados por el Restaurante El Rincón del Pasado”.
Las dos catas celebradas en espacios emblemáticos de Fuentenebro -el propio restaurante y un lagar tradicional restaurado- contaron, de acuerdo al balance expuesto, “con 37 participantes y fueron ofrecidas altruistamente por Linaje Garsea y Milsetentayseis”. Durante la feria también se dio a conocer la propuesta ganadora del concurso para elegir la etiqueta de esta edición. Se expusieron más de 20 diseños y se entregaron públicamente el diploma acreditativo y los 200 euros del premio a la persona ganadora.

Valoración positiva de bodegas y participantes
“Desde la celebración de la feria”, comentan en el seno de la Asociación Amigos del Alforjillas, “hemos recibido comentarios excelentes tanto de las bodegas colaboradoras como de las personas asistentes”. “Se ha valorado especialmente”, añaden, “el buen ambiente, la calidad y variedad de los vinos, la organización de los espacios, las actividades musicales, las catas, la oferta gastronómica y la posibilidad de conversar directamente con viticultores, profesionales y otros aficionados al vino”.
También recibió numerosos comentarios positivos la infraestructura instalada para afrontar las altas temperaturas, especialmente las lonas que amplían las zonas de sombra y los sistemas de nebulización, que hicieron mucho más agradable la jornada. Las bodegas han destacado el interés mostrado por los asistentes, que realizaron preguntas sobre las características de los vinos, el origen de las uvas, los precios y los canales de compra. La Feria demuestra así que no es únicamente un espacio de degustación, sino también de conocimiento, diálogo y acercamiento entre productores y consumidores.
Una importante repercusión
La IV Feria de la UVA ha conseguido una amplia presencia en medios locales, provinciales y especializados, entre ellos, la revista Enólogos, líder de información enológica en español, la cadena SER, Diario de Burgos, Diario de la Ribera, Burgos Conecta, Correo de Burgos, EnAranda, Tecnovino y Vinetur. Asimismo, se han hecho eco de la iniciativa el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, la Ruta del Vino Ribera del Duero, ADRI Ribera del Duero Burgalesa y ASEBOR.
En redes sociales, los contenidos publicados antes, durante y después de la Feria superaron conjuntamente las 20.000 visualizaciones en Instagram y Facebook, gracias también a la redifusión realizada por bodegas, instituciones, medios, vecinos y amigos de la feria.

Agradecimiento a los socios y voluntarios
Desde la asociación agradecen especialmente la implicación de suos socios y de todas las personas voluntarias que participaron en el diseño, preparación y realización de la feria. Su trabajo estuvo presente en la planificación del programa, la comunicación, el montaje de las infraestructuras, la decoración, la señalización, la atención de los puestos, el servicio de vinos, la elaboración de pinchos, la venta de tickets, la organización de las catas y la atención al público.
“Queremos reconocer de manera especial”, subrayan, “el esfuerzo realizado después de la celebración. En esta edición, el desmontaje y la limpieza contaron con un mayor apoyo de voluntarios y con una mejor organización de las tareas. Gracias a este compromiso, el recinto y los locales utilizados quedaron limpios, ordenados y preparados para las actividades programadas al día siguiente”.
“Muchas de estas tareas”, hacen hincapié, “no son visibles para el público, pero resultan imprescindibles para organizar una feria de estas dimensiones en un municipio pequeño. El éxito conseguido pertenece también a todas las personas que aportaron su tiempo, sus ideas y su trabajo antes, durante y después del evento”.
Mucho más que una jornada festiva
La Feria de la UVA nació para reconocer el trabajo de los viticultores y mostrar cómo las uvas cultivadas en sus viñedos se transforman en vinos de gran calidad gracias a bodegas que apuestan por la diferenciación, el territorio y el origen.
“Pero su importancia”, sostienen, “va más allá del propio día de celebración. La feria contribuye a dar visibilidad a Fuentenebro, promociona sus productos, genera actividad para los establecimientos y servicios locales, atrae visitantes y fortalece la relación entre viticultores, bodegas, consumidores, profesionales e instituciones”.
En este sentido, la iniciativa forma parte del plan de la asociación para impulsar el desarrollo de nuestra zona a partir de sus principales fortalezas: los viñedos de altura, el paisaje, el patrimonio vitivinícola, la calidad de nuestros productos y la capacidad de trabajar juntos”.
Según aclaran, el informe remitido a los colaboradores tiene todavía carácter preliminar. A este respecto, además de comunicar los resultados obtenidos, recoge propuestas de mejora relacionadas con la adaptación al calor, la organización de las catas, la coordinación de los servicios, la información ofrecida al visitante y la recogida de datos para conocer mejor el impacto de futuras ediciones.
“La IV Feria de la UVA ha vuelto a demostrar”, concluyen, “que, cuando asociaciones, instituciones, empresas, viticultores y vecinos colaboran, es posible desarrollar proyectos ambiciosos que refuerzan la vida social, cultural y económica de nuestros pueblos”.
Una asociación surgida como homenaje a los valores de Ángel Herranz ‘Alforjillas’
La Asociación de Amigos del Alforjillas, presidida por Begoña Pérez Narro e integrada por Alfredo Pinto Llorente, Jesús Benito Pecharromán, José Luis Pérez Pecharromán, Nacho Cereijo Pecharromán y Manuel Cereijo Pecharromán, es un colectivo sin ánimo de lucro cuyos fines son el desarrollo rural y la promoción cultural en homenaje a los valores de Ángel Herranz “Alforjillas”.
Entre sus objetivos más relevantes, destacan el fomento de la participación rural y la unión intergeneracional, la especial atención hacia las personas mayores, el impulso del desarrollo rural y vitícola, la organización de eventos colaborativos y de formación entre viticultores, bodegas, vecinos y visitantes para proyectar su potencial vitivinícola, así como la preservación y promoción del patrimonio de la Ribera del Duero.
