El mundo del cava sigue en estado de convulsión. Desde que en 2018, Freixenet y Codorniú, los dos grandes estandartes del espumoso catalán, cayeron en manos de Henkell & Co. y Carlyle Group, respectivamente, tras la capitulación de las familias propietarias, se produjo un terremoto que no ha dejado de emitir réplicas. La última, protagonizada por Juvé & Camps, es de las que agravan los daños muy seriamente.
La bodega familiar, erigida por Joan Juvé Mir en 1796 y elaboradora de vino espumoso desde 1921, ha decidido abandonar la DO Cava e integrarse en Corpinnat, desde hoy día 1 de abril de 2026, para jugar la liga del champagne, esa competición oficiosa reservada a los grandes actores internacionales del millonario imperio de las burbujas.
Juvé & Camps busca reforzar su vinculación con el territorio del Penedès (Cataluña) y apostar por espumosos de alta calidad y largas crianzas, consolidando su origen. El presidente Joan Juvé Santacana, de 83 años, sigue en activo, y su hija Meritxell Juvé, como consejera delegada, es la encargada de pilotar la nave en esta nueva travesía, que no parece haber dejado una mera estela en el seno del consejo regulador de Vilafranca del Penedès sino, más bien, una profunda herida difícil de cicatrizar.
La DOC Champagne, fundada en 1927 y respaldada por siglos de tradición, glamour e historia, va muy por delante. No, necesariamente, en términos de calidad, pero sí de imagen, prestigio y precio. Sus bodegas siempre han disputado las fases finales de la champions mundial del espumoso, con cotizaciones inalcanzables. No obstante, Juvé & Camps ha decidido competir abiertamente, convencida de que tiene argumentos para aspirar a un reconocimiento mayor. Para ello, se ha sumado a Corpinnat, la asociación surgida en aquel año clave de 2018, que fue testigo del asalto de Henkell y Carlyle a una fortaleza hasta entonces inexpugnable. Una doble adquisición empresarial que conllevó la dolorosa deslocalización del negocio más simbólico del Penedès y, probablemente, de Cataluña. Freixenet y Codorniú tenían un precio.
Tal vez fuera casualidad, pero la primera piedra de Corpinnat se colocó, precisamente, en Sant Sadurní d’Anoia, la misma localidad que vio nacer siglos atrás a Juvé & Camps, como si esa pequeña rebelión, ese motín de bodegueros independientes del Penedès, quisiera bucear en las raíces de un pasado heroico que ahora vuelve, probablemente, como metáfora de una cierta justicia poética. Ese reducido grupo de pioneros que hace menos de una década se alzó contra la deslocalización y la, a su juicio, masificación de un producto claramente identitario, ha ido ganando sucesivos apoyos como alternativa al consejo regulador en su apuesta por conquistar el segmento más elevado del mercado.
A Corpinnat no accede el que quiere
Corpinnat es una marca colectiva de la Unión Europea nacida con la voluntad de distinguir los grandes vinos espumosos elaborados en el corazón del Penedès, a partir de uva 100 % ecológica recolectada a mano y vinificada íntegramente en la propiedad. A Corpinnat no accede cualquiera. Se trata de una organización que establece unos exigentes requisitos de admisión que priorizan los estándares de la calidad, el territorio, la catalanidad del producto y el compromiso con la comarca. “El clima, la tierra y las variedades tradicionales del territorio Corpinnat”, sostiene la asociación, “proporcionan a estos vinos espumosos una capacidad de crianza en botella que siempre será superior a los 18 meses. Igualmente, la elaboración de un espumoso que supere los 30 meses, y otro que supere los 60 meses de envejecimiento en la cava, constituyen la prueba del compromiso de las bodegas Corpinnat con las largas crianzas”.

Y, precisamente, de largas crianzas, inconformismo y compromiso territorial saben mucho en Juvé & Camps. «Nosotros», confiesa la consejera delegada en declaraciones al diario El País, «tardamos siete años en elaborar un vino que se consume en una hora. Somos gente que tarda mucho tiempo en hacer vino».
Meritxell Juvé explica el paso dado después de varias décadas como referente indiscutible de la DO Cava. En esa entrevista, la periodista Paz Álvarez deja entrever que, tras su incorporación a Corpinnat, los Juvé han pasado a formar parte «del grupo de los díscolos» y la responsable de la bodega contesta con aparente tranquilidad y convicción. «Somos poco díscolos los Juvé… Siempre hemos tenido el máximo respeto por todos», aclara, «pero ahora somos díscolos por entrar en Corpinnat, que vieron que en este país se hacen grandísimos vinos que no tienen nada que envidiar a lo que se elabora en otros lugares. Queremos que los espumosos del Penedès compitan con el champán».

Una demostración de fuerza
Corpinnat, la iniciativa impulsada en 2018 por nombres propios como el fallecido Xavier Gramona, además de Ton Mata, Joan Huguet o Josep María Albet i Noya, entre otros, fue ganando adeptos y credibilidad con el paso del tiempo y, en la actualidad, suma ya 22 nombres propios: Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Torelló, Huguet de Can Feixes, Júlia Bernet, Max Candí, Can Descregut, Pardas, Bufadors, Cisteller, Celler Viader, Mas de la Basserola, Celler Kripta, Demost, Mas Bertran, AT Roca, Celler Mir, Torné & Bel y, desde hoy, Juvé & Camps. Empresas que han ido tejiendo una estructura sólida, coherente y respetable.
La incorporación de la familia Juvé refuerza, sin duda, el habitual marchamo de calidad de la asociación pero, al mismo tiempo, la sitúa a otro nivel. La antigüedad de la bodega se remonta nada menos que a finales del siglo XVIII y está considerada una de las grandes firmas del cava catalán, con un volumen de facturación de 27 millones de euros en su último ejercicio y 3,1 millones de euros de Ebitda (beneficio operativo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones). No es un socio cualquiera. Juvé & Camps es una demostración de fuerza.
El significado de Corpinnat
El acrónimo «Corpinnat», que identifica el proyecto asociativo radicado en Sant Sadurní d’Anoia, está compuesto por dos conceptos: Cor (corazón), la cuna donde empezaron a latir los primeros espumosos de España, hace más de 130 años, y pinnat, que proviene de la raíz etimológica pinnae, referida al origen del topónimo Penedès, documentado ya en el siglo X como penetense, según explica la propia asociación en su página web. Ese adjetivo latino deriva de pinna, que significa peña o roca y que, aplicado al Penedès, equivale a un territorio rocoso. Por tanto, Corpinnat expresa la idea del vino espumoso producido y elaborado en el corazón del Penedés.
Todos los vinos que se comercializan en el mercado con este distintivo de excelencia contienen la marca Corpinnat en un punto central de su etiqueta frontal para que los consumidores los puedan identificar fácilmente.
La reacción de la DO Cava
Tras la decisión Juvé & Camps de causar baja en la DO Cava, el consejo regulador que preside Javier Pagés, ha emitido un comunicado público, en el que traslada, en primer lugar, su “reconocimiento a una de las bodegas que ha contribuido a la proyección del cava a lo largo de su historia”.
“La DO Cava”, sostiene, “es hoy una denominación consolidada, con más de 150 años de historia, que integra a más de 300 bodegas y da soporte a 6.200 familias de viticultores. Es una marca con fuerte presencia internacional, presente en más de 130 países, y con una capacidad contrastada para adaptarse y evolucionar”.
“La diversidad de bodegas, modelos y estilos”, continúa, “es una de las grandes fortalezas del Cava. Todos ellos comparten un mismo compromiso: la elaboración bajo el método tradicional, el rigor en los procesos, y una exigente normativa respaldada por controles oficiales y auditorías independientes que garantizan la calidad y la trazabilidad”.

La nota de prensa, igualmente, hace hincapié en que en los últimos años, “el cava ha reforzado de forma clara su posicionamiento a través de la apuesta por las largas crianzas con los cavas de guarda superior, la segmentación cualitativa, la valorización del origen y la zonificación, y el impulso a la sostenibilidad del viñedo y del territorio”.
En opinión de la DO Cava, “Juvé & Camps ha sido un referente de calidad, rigor y respeto por el viñedo y el territorio”. “Sus cavas”, señala, “han representado de forma ejemplar el trabajo bien hecho y han contribuido a la valorización y al reconocimiento del Cava en el mercado. De forma especial, queremos destacar la figura de Joan Juvé, uno de los grandes nombres del cava, cuya trayectoria, visión y compromiso han sido ampliamente reconocidos por todo el sector”.
Unidad, responsabilidad y ambición para seguir creciendo
El consejo regulador entiende la salida de Juvé & Camps como consecuencia lógica de la intrahistoria de una organización a lo largo del tiempo. “El dinamismo, con incorporaciones y salidas”, mantiene, “forma parte de la evolución natural de cualquier denominación de origen en Europa. En este contexto, la DO Cava reafirma su vocación integradora y su compromiso con el trabajo colectivo”.
Asimismo, el comunicado subraya que “el sector cuenta con activos muy sólidos como la fortaleza de sus marcas, su capacidad comercial internacional, la conexión con la gastronomía y una clara alineación con las tendencias de consumo que favorecen a los vinos espumosos”.
“Todo ello”, concluye, “nos permite mirar al futuro con confianza y ambición, con el objetivo de seguir incrementando el valor, el prestigio y el reconocimiento del cava a nivel global. La DO Cava continuará trabajando para preservar y potenciar el territorio que representa, con 38.000 hectáreas de viñedo y un firme compromiso con la sostenibilidad, la transparencia y la calidad”.
