La región israelí del Negev, conocida por haber recuperado una tradición vitivinícola que se remonta a tiempos bíblicos, ha obtenido oficialmente el reconocimiento como Indicación Geográfica Protegida (IGP). “La distinción”, informan fuentes de la Fundación HispanoJudía, “sitúa al desierto del sur de Israel entre las regiones vinícolas reconocidas del mundo”. El milagro del Negev permite producir vinos singulares que destacan por un perfil ligero, fresco y mineral, en medio de un territorio de climatología adversa, caracterizado por su extrema aridez, acusados contrastes térmicos y baja humedad, frente al que los productores y elaboradores de la zona aplican innovadoras herramientas de gestión del agua.
En marzo de 2025, España se convirtió en el primer país europeo en acoger la presentación oficial de los llamados “vinos bíblicos del Negev”, una iniciativa impulsada por el Consorcio de Vinos del Negev la Fundación Merage Israel y la Fundación HispanoJudía para dar a conocer internacionalmente una viticultura única desarrollada en condiciones extremas. La elección de España no fue casual: los promotores destacaron entonces los profundos vínculos históricos y culturales entre Sefarad y la tradición vinícola judía del Mediterráneo.
Ahora, el reconocimiento oficial de la denominación “Negev” supone la validación institucional de ese proyecto. La nueva región vinícola se extiende desde Kiryat Gat hasta Eilat e integra más de 60 bodegas y viñedos que producen conjuntamente más de un millón de botellas al año. “Estudios realizados por especialistas israelíes”, añaden las mismas fuentes, “han acreditado que los vinos elaborados en esta zona poseen características propias derivadas de un terroir desértico singular, marcado por fuertes contrastes térmicos, baja humedad y técnicas avanzadas de gestión del agua”.

La iniciativa ha sido liderada por la Fundación Merage Israel, que durante los últimos cuatro años ha trabajado para convertir al Negev en un referente internacional del enoturismo y la innovación agrícola. “El reconocimiento”, explican desde la Fundación HispanoJudía, “llega además en un momento de creciente interés por los vinos de la región, cuyos blancos destacan por su frescura mineral y cuyos tintos expresan un perfil ligero y vibrante poco habitual en zonas desérticas”.
Desde la Antigüedad
Más allá de su dimensión enológica, el proyecto conecta pasado y futuro. La producción de vino en el Negev fue célebre ya en la Antigüedad y sus vinos llegaron a comercializarse a través de las rutas mediterráneas, alcanzando también la península ibérica. Hoy, gracias a la innovación tecnológica y a la investigación agrícola, el desierto vuelve a producir vinos de calidad reconocida internacionalmente.

“Con esta nueva denominación”, sostiene la Fundación HispanoJudía, ·el Negev se incorpora al grupo de regiones vinícolas con identidad geográfica protegida, junto a nombres tan reconocidos como Champagne, Burdeos, Chianti, Rioja, Ribera del Duero o Napa Valley”. Para los impulsores del proyecto, el reconocimiento no solo certifica la calidad de los vinos, sino también la capacidad del desierto para convertirse en un motor de desarrollo económico, turístico y cultural para el sur de Israel.
Pluviometría y localización
Los parámetros climáticos promedio del desierto del Negev, de acuerdo al Servicio Meteorológico de Israel, presentan oscilaciones pluviométricas notables, que van desde los 204 litros anuales por metro cuadrado de Beersheba, en el norte, a los 24 litros de Eilat, en el sur.

El territorio ocupa un área de unos 13 000 km², una extensión similar a la provincia de Córdoba, y presenta forma de triángulo, con su vértice meridional situado en Eilat, sobre la costa del mar Rojo. Al oeste limita con la península del Sinaí (Egipto), y al este con la zona meridional de Jordania, sirviendo de frontera el valle de Aravá. Su nombre, de raíz hebrea, significa «seco» y, entre sus principales ciudades, destacan Beerseba en el borde septentrional, con 200.000 habitantes, y la ya mencionada Eilat, al sur, con 52.000 habitantes.
