La Agrupación Riojana para el Progreso de la Viticultura (Arprovi) ha encendido todas las alarmas en Rioja. El análisis dado a conocer recientemente por el presidente del colectivo, Juan Carlos Sancha, no edulcora la realidad sino que reclama la aplicación de un plan de arranque de viñedo ordenado y voluntario para atajar el gran desajuste estructural que existe entre la oferta y la demanda dentro de la denominación vitivinícola más antigua de España.
Durante una jornada técnica celebrada, el pasado día 25 de junio, en el Centro de la Cultura del Rioja, de Logroño, Sancha manifestó que Rioja genera cada cosecha un exceso de producción 50 a 70 millones de kilos de uva, lo que que se traduce en un desequilibrio que amenaza la viabilidad del sector. La regla económica general indica que cuando la oferta de un producto supera ampliamente la demanda, los precios presionan a la baja, las existencias se acumulan, los sectores afectados pierden crédito y las empresas ven peligrar su rentabilidad.
Arprovi ha expuesto su recomendación introduciendo las necesarias dosis de prudencia: el arranque de viñedo, a su juicio, no se debería ejecutar de modo indiscriminado en ningún caso, sino mediante un proceso ordenado y selectivo que permitiera preservar el viñedo viejo y las zonas de mayor calidad vitícola. Es decir, Sancha lanza la voz de alarma e invita a tomar cartas en el asunto pero sin caer en la precipitación ni la arbitrariedad.
Arprovi, un paso adelante
El presidente de Arprovi explicó, en su comparecencia, que la asociación ha decidido dar un paso adelante ante una situación “excepcional”. ”No hay progreso de la viticultura”, afirmó, “sin el progreso del viticultor” para añadir, a continuación, que los técnicos del sector deben aportar soluciones ante un escenario marcado por la pérdida de rentabilidad y el desánimo entre los productores. Es, precisamente, ese escenario el que ha empujado a la organización, fundada en 1987, a asumir un papel proactivo y transformador frente al rol técnico y científico que, hasta el momento, había venido desempeñando.
Arprovi quiere pasar de las musas al teatro, superar el mero análisis técnico mediante la aportación de un diagnóstico socioeconómico que contribuya a mejorar la situación. Se trata, probablemente, de la asociación con mayor número de técnicos en viticultura existente en España, profesionales entre los que destacan ingenieros, investigadores, profesores universitarios y especialistas en viticultura. Con una trayectoria de casi cuatro décadas a sus espaldas, la agrupación está formada, en la actualidad, por más de 200 asociados, en su mayoría de Rioja aunque con asociados procedentes también de otras zonas vitícolas del país.
Y ese conocimiento del terreno, sin ataduras políticas ni hipotecas, ha llevado a los responsables de Arprovi a tomar partido y a poner encima de la mesa una verdad incómoda: la demanda de vino riojano no absorbe la oferta y. en consecuencia, si no se adoptan medidas drásticas urgentemente, la situación, desde su punto de vista, se agravará hasta el punto de que no será posible garantizar la rentabilidad del viticultor.

Un conjunto de medidas
Además de la aplicación de un plan meditado y coherente de arranque de viñedo, Arprovi solicita a las administraciones la publicación de los costes de cultivo del viñedo en Rioja de la cosecha de 2025, reclama, asimismo, el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria para que el precio que perciba el viticultor por la uva sea superior a los costes de producción y pide, igualmente, mantener la vigilancia sobre el cumplimiento de los límites máximos de producción por hectárea, a fin de evitar rendimientos excesivos que puedan perjudicar la calidad y la imagen de la DOC Rioja.
Juan Carlos Sancha manifestó que algunas decisiones como la destilación o la vendimia en verde, que se han implementado en los últimos años, han contribuido a aliviar las tensiones, pero sin resolver el problema de fondo, lo que, en su opinión, obliga a actuar sobre las causas del desequilibrio, es decir, proceder a arrancar viñedo para disminuir la capacidad de producción. Todo ello, por supuesto, con los criterios técnicos pertinentes y evitando causar un perjuicio a aquellas zonas en las que la vitivinicultura constituye una actividad socioeconómica fundamental, de modo que sean sólo las parcelas con menor viabilidad las que se vean afectadas.
Un plan de arranque coherente y diferente del europeo
Además, Arprovi establece una clara diferenciación entre este planteamiento y los programas de arranque europeos indiscriminados, ya que defiende una solución adaptada específicamente a Rioja para responder a las auténticas necesidades de la denominación, evitando, al mismo tiempo, que el ajuste se produzca de manera descontrolada y condicionada por la evolución natural del mercado.
Asimismo, la asociación recordó que la pérdida de tejido vitícola, con unos 7.700 viticultores menos en los últimos 25 años, refleja las dificultades inherentes al relevo generacional, con muchos viticultores de avanzada edad que continúan al frente de sus explotaciones ante la falta de compradores o arrendatarios jóvenes que quieran tomar el relevo de la actividad.
