La Denominación de Origen Calificada (DOC) Rioja ha dado un nuevo paso en la protección de uno de sus activos más singulares: su “extraordinario patrimonio de viñedo viejo y centenario”. El consejo regulador ha certificado, hasta la fecha, un total de 8.642 hectáreas de viñedo viejo -vides plantadas en 1980 y años anteriores- y 240 parcelas de viñedos centenarios, lo que, según mantiene, convertiría a Rioja en la región vitícola española con la mayor concentración de este tipo de patrimonio natural.
Tras un exhaustivo trabajo de documentación, auditoría y comprobación sobre el terreno desarrollado por los servicios técnicos del consejo regulador, “se puede constatar”, subrayan, “que el viñedo viejo, que representa cerca del 13 % de la superficie de Rioja, constituye un elemento identitario de las tres zonas de la denominación”. Además, Rioja ha podido verificar hasta la fecha 240 parcelas de viñedo centenario, que reúnen 74,83 hectáreas en las que al menos el 85 % de las vides supera los 100 años. Además, se han identificado otras 100,62 hectáreas de viñedo, en donde una parte significativa de las cepas alcanza esa antigüedad. “Estos datos”, indican, “corresponden a viñedos inscritos con fecha de plantación de 1924 y anterior, una labor que continuará próximamente con la revisión de las plantaciones de 1925 y 1926, susceptibles igualmente de incorporarse a este patrimonio excepcional”.
“No es casualidad”, apunta la presidenta del consejo regulador, Raquel Pérez Cuevas, “que la mayor concentración de viñedo viejo y centenario de España se encuentre en Rioja. Desde su creación, la denominación ha construido su prestigio sobre una misma premisa: la búsqueda permanente de la excelencia, y esa apuesta histórica por la calidad explica que hoy conserve un patrimonio vitivinícola excepcional”.
El consejo regulador ha celebrado hoy martes un acto de presentación de la iniciativa en uno de estos viñedos históricos, ubicado en las inmediaciones del municipio de ElCiego, en el que han participado la presidenta Pérez Cuevas, el director general Pablo Franco, la directora técnica del organismo, Alejandra Rubio, y el viticultor propietario de la parcela, José Antonio Rubio.

Primer monolito identificativo del “Viñedo Centenario de Rioja”
Durante el encuentro se ha instalado el primer monolito que lo identifica como “Viñedo Centenario de Rioja”, una pieza elaborada en acero cortén integrada en el paisaje, que incorpora el logotipo de Rioja y que servirá como elemento distintivo de estas parcelas excepcionales. “Esta señalización”, explican, “constituye el punto de partida de un proyecto que permitirá identificar progresivamente viñedos centenarios de la denominación, acercando al público un patrimonio único que forma parte de la identidad de Rioja desde hace más de un siglo”. Próximamente, el consejo se pondrá en contacto con propietarios de los viñedos centenarios certificados para ofrecerles la oportunidad de contar con un monolito idéntico al inaugurado hoy con el que distinguir su parcela.
“A los viñedos viejos se suman los centenarios, auténticas joyas del paisaje vitícola cuya excepcionalidad reside no solo en su escasez, sino en todo lo que representan: biodiversidad, sostenibilidad, resiliencia, identidad y excelencia enológica”, afirma Alejandra Rubio, directora técnica del Consejo Regulador de la DOC Rioja. “El paso del tiempo”, señala, “reduce su producción, pero multiplica su valor: si bien el rendimiento de estas vides disminuye -producen menos uva- la calidad de las uvas se extrema”.
El consejo regulador ha desarrollado un espacio específico en su web que permite consultar un mapa interactivo de los “Viñedos Centenarios de Rioja” georreferenciados. Esta herramienta facilita el acceso a la localización y a la información de estas unidades de cultivo certificadas, contribuyendo a su conocimiento, divulgación y valorización por parte de profesionales, visitantes y del conjunto de la sociedad.
“No todo el patrimonio está en un museo, alguno sigue vivo”, explica Pablo Franco, director general del consejo regulador. “Con este proyecto, Rioja no mira al pasado con nostalgia, sino con visión de futuro. Proteger nuestras viñas viejas y centenarias significa preservar un patrimonio colectivo irrepetible y responder, al mismo tiempo, a una demanda creciente de autenticidad, origen y excelencia. Porque en Rioja, el tiempo no solo ha dado grandes vinos, también ha construido un legado que hoy la Denominación asume la responsabilidad de conservar para las próximas generaciones”.
Por su parte, José Antonio Rubio, propietario de la parcela centenaria donde se ha instalado el primer monolito, ha explicado que se trata de un viñedo plantado en 1920, con cerca de 3.000 metros cuadrados, en el que conviven distintas variedades de uva de Rioja, también minoritarias, si bien la mayoría de vides que alberga son de tempranillo y viura. “Parte de su peculiaridad”, comenta, “reside también en el suelo, cubierto de piedra, de la que parecen salir las vides”.
Una iniciativa que nace desde el territorio
El acto celebrado hoy marca el pistoletazo de salida a la puesta en escena del “Viñedo Viejo y Centenario de Rioja”, un proyecto que, sin embargo, no nace ahora: ante la inquietud y voluntad compartida por todo el sector por proteger y ensalzar este patrimonio, el Pleno del Consejo Regulador aprobó por unanimidad, en junio de 2021, un Plan de Potenciación de los Viñedos Viejos y Centenarios que sentó las bases para su identificación, definición, certificación, protección y promoción. Desde entonces, los servicios técnicos del consejo han desarrollado un exhaustivo trabajo de investigación documental y verificación sobre el terreno que permite hoy comenzar a mostrar los resultados.
La promoción de este patrimonio se enmarca en la Agenda Somos Rioja, el plan impulsado desde la Presidencia del consejo pegulador para fortalecer la dimensión colectiva de la Denominación y reforzar el orgullo de pertenencia y el sentimiento de identidad compartida en torno a Rioja.

En concreto, la iniciativa corresponde al pilar “Futuro Sostenible” de la agenda, que engloba la protección del entorno, la rentabilidad del sector y el arraigo territorial. Desde esta perspectiva, la protección del viñedo viejo y centenario se entiende como un proyecto en común de conservación del paisaje, de reconocimiento al trabajo de generaciones de viticultores y de puesta en valor de uno de los principales elementos diferenciales del territorio.
“Este proyecto pionero a nivel nacional e internacional suma un extra al ya extenso porfolio cualitativo con el que cuenta esta denominación. “Preservar estos viñedos”, ha declarado Raquel Pérez Cuevas, “supone proteger un patrimonio natural, histórico, cultural y económico que diferencia a Rioja y fortalece su liderazgo como referencia mundial del vino de calidad”.
Un modelo pionero para un legado único
Las viñas viejas y centenarias constituyen mucho más que un recurso agrícola. Son el reflejo de más de un siglo de adaptación al territorio, al clima y a las condiciones naturales de Rioja. Su profundo sistema radicular, desarrollado durante décadas, les permite acceder a recursos hídricos y minerales inaccesibles para viñedos más jóvenes, expresar con mayor fidelidad la identidad de cada terroir y ofrecer uvas de extraordinaria concentración, complejidad y equilibrio. Su menor producción se traduce en vinos con una personalidad única, mientras que su capacidad de adaptación las convierte también en un ejemplo tangible de sostenibilidad (se autorregulan frente a condiciones climáticas adversas, se protegen frente a enfermedades, contribuyen a drenar la erosión del suelo, etc.) y de resiliencia frente al cambio climático y en un elemento clave para la conservación del paisaje vitícola tradicional.
