Tras el gatillazo que ha supuesto el reciente rechazo del Parlamento Europeo al acuerdo UE-Mercosur, el Viejo Continente mira, ahora, a la India para intentar reducir su dependencia de China y Estados Unidos, en un momento en el que el presidente Donald Trump está diseñando un nuevo orden internacional que amenaza, también, a algunos de sus tradicionales socios. El pacto comercial ha sido recibido con satisfacción por el sector vitivinícola, que vislumbra nuevas oportunidades de negocio.
En opinión del Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas (CEEV), el convenio bilateral, “no sólo beneficia la competitividad de los vinos europeos, sino que también refuerza el papel de la UE como líder mundial en la promoción de la estabilidad y un comercio abierto y regulado”.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen ha viajado hasta Nueva Delhi, junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa, para firmar con el primer ministro indio, Narendra Modi, lo que ha definido, de manera un tanto grandilocuente, como «la madre de todos los acuerdos comerciales”. Las grandes cifras así parecen indicarlo, teniendo en cuenta que el subcontinente indio registra casi 1.500 millones de habitantes y suma, cada año, una población superior a la de Portugal, pero la letra pequeña anticipa serias dificultades. De hecho, su entrada en vigor todavía queda lejos y las tasas, hasta ahora inasumibles, seguirían siendo elevadas durante años. Conviene evitar, por ello, conclusiones precipitadas. «Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus zapatos», dice un viejo proverbio hindú. De igual modo, antes de celebrar el acuerdo, habría que esperar a conocer sus efectos reales.

El superávit comercial de la UE no oculta su debilidad frente a China
Lo que sí se conoce en este momento es la estadística de los intercambios comerciales entre los dos socios firmantes. En 2024, la UE exportó a la India 48.800 millones de euros e importó 71.300 millones, con un déficit comercial de 22.500 millones de euros. Europa, por tanto, comienza el partido con desventaja en el marcador. Mucho más grave es, desde luego. el desequilibrio comercial que soporta respecto a China, un inmenso agujero negro de 300.000 millones de euros anuales.
Muy al contrario, el saldo comercial con Estados Unidos es muy favorable a los intereses europeos, con un superávit de alrededor de 200.000 millones de euros, mientras que las cuentas con Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) se acercan a un punto de equilibrio (exportaciones de 55.200 millones de euros e importaciones de 56.000 millones de euros en 2024).
En cualquier caso, en el cómputo global, la Unión Europea mantiene una posición sólida, con un superávit con el resto del mundo, entre enero y octubre de 2025, de 144.600 millones de euros.
Se trata de cifras que ponen de relieve las fortalezas y debilidades de la economía europea, un escenario presidido por un superávit general estructural, una dependencia enfermiza de China, que le ha llevado a abandonar gran parte de su tejido industrial, un rendimiento óptimo frente a EEUU, que ahora se ve amenazado por el giro trumpiano, y las expectativas, no exentas de incertidumbre, abiertas en Suramérica e India tras los recientes acuerdos que, no obstante, están aún lejos de pasar del papel a la realidad.

Por lo que se refiere a la entente alcanzada en Nueva Delhi, fuentes de Bruselas destacan que, entre los sectores más beneficiados, estaría el de la industria automovilística..Sometido, como está a la durísima competencia china, la industria del motor se vería beneficiada por la reducción de las elevadísimas tarifas que India impone en la actualidad (pasando, paulatinamente, del 110 % al 10 %), con una cuota de 250.000 vehículos al año. También se reducirían los aranceles sobre la maquinaria (44 %), la industria alimentaria (36 %), los productos químicos (22 %) y los farmacéuticos (11 %).
El CEEV considera que India es una “alternativa estratégica”
Por su parte, a juicio de la patronal vitivinícola europea, India ofrece un importante potencial sin explotar para las exportaciones de vino europeo, con una población que supera los 1.400 millones de habitantes y una clase media en rápida expansión. “En un momento en que el sector está cada vez más expuesto a tensiones comerciales geopolíticas y perturbaciones en los mercados de exportación tradicionales, India representa una alternativa estratégica que puede contribuir significativamente a la diversificación, la resiliencia y la sostenibilidad a largo plazo de las exportaciones de vino de la UE”, ha afirmado Marzia Varvaglione, presidenta de CEEV.
“El sector vitivinícola de la UE, indican las mismas fuentes, “es el principal exportador mundial, con más de 16.600 millones de euros en exportaciones durante la última campaña. Sin embargo, en el mismo período, las exportaciones de vino de la UE a la India alcanzaron tan solo 7,7 millones de euros”. El actual régimen arancelario para el vino, explican, incluye un arancel ad valorem del 150 %, que es uno de los más elevados del mundo y restringe gravemente el acceso al mercado.

A juicio del CEEV, era de “suma importancia” que, mediante un tratado de libre comercio, la UE pudiera obtener una reducción sustancial y significativa de los aranceles de importación de la India. “Una vez que el acuerdo entre en vigor”, sostiene el CEEV, “los vinos y productos vitivinícolas aromatizados de la UE verán sus aranceles reducidos a la mitad inmediatamente y alcanzarán, en un plazo de siete años, un arancel final del 30 % para los vinos con un precio de entre 2,50 euros y 10 euros por botella, y del 20 % para los vinos con un precio superior a 10 euros por botella”.
En opinión del CEEV, “el acuerdo aporta claros beneficios y no supone riesgos negativos para los productores de vino de la UE”, y, además, se completará con un segundo acuerdo separado sobre Indicaciones Geográficas (IG) para reforzar la protección de las IG icónicas.
“El acuerdo”, ha declarado Ignacio Sánchez Recarte, secretario general de CEEV, “abrirá finalmente la India a los vinos de la UE. Sin él, India seguiría siendo un destino de exportación anecdótico para nuestros vinos, y nadie querría invertir en el país más poblado del mundo. Ahora corresponde a los órganos decisorios de la UE validar y ratificar el acuerdo entre la UE y la India lo antes posible”.
